Hipoacusia neurosensorial

Hipoacusia neurosensorial

A lo largo de los últimos meses desde este blog te hemos guiado por el ecosistema de la salud auditiva. Son muchos los artículos que ya has leído para hacerte una idea de la importancia de los cuidados del oído. En multitud de ocasiones lo más crucial no reside en la información teórica sino en la motivación, y por ello esta publicación está dedicada a una nueva forma de presentar la pérdida auditiva: hipoacusia neurosensorial.

No sé si alguna vez has oído acerca de la relevancia del cerebro en nuestro sistema anatómico, es decir, todo lo que sucede en la biología humana guarda relación con los impulsos eléctricos de este órgano, y no solo en forma de salida sino también de entrada. En definitiva, cada acción que hacemos o decidimos hacer queda registrada en el cerebro para ser transmitida pertinentemente a los demás componentes de nuestra anatomía.

Digo esto por la sencilla razón de que la hipoacusia, fenómeno del que hemos hablado mucho, no solo es un síntoma que afecta a la salud auditiva o sensorial, sino también a la neuronal.

Hipoacusia neurosensorial, una realidad compleja

Por tanto no estamos hablando de una enfermedad exclusivamente del oído, aunque sí fundamentada en el mismo, pero también guarda relación con el sistema neuronal. Hablamos de la pérdida auditiva que viene dada por un daño del oído interno, en el nervio de la audición hasta el cerebro. Por esto mismo el sonido no queda registrado adecuadamente dadas las alteraciones en las células correspondientes.

Como suele pasar, lo que parece un síntoma no estudiado años anteriores se registra con un nombre y unos patrones muy distintos a lo que realmente es la propia enfermedad, y eso ha pasado con la hipoacusia neurosensorial. ¿Qué quiero decir con esto? Básicamente que antes se conocía como ‘sordera nerviosa’. Esto fue provocado porque se pensaba que el problema sucedía en el nervio auditivo, cuando realmente la principal causa es el propio oído interno.

GAES Instituto Valenciano de la Sordera

Otra cosa muy distinta es que uno afecte al otro por la mera conexión física que tienen, siendo que están diseñados, por así decirlo, para trabajar juntos en busca de un mismo objetivo, garantizar la captación y el registro sensorial. Asimismo nos encontramos con otra realidad pareja: las piezas neuronales necesitan las partes sensoriales para evolucionar y adaptarse a las circunstancias.

Hablamos de que la zona interior del oído está formada por células nerviosas de poco tamaño que están destinadas a transformar el sonido en elementos eléctricos para que los mismos nervios los transmitan al cerebro. La hipoacusia neurosensorial entra de lleno para dañar eimpedir así el traslado natural de estos componentes para el registro neuronal posterior.

Evidentemente no todo es un acontecimiento puntual, sino que también puede ser congénito, es decir, genético o de nacimiento. Los otros casos, los más comunes, son por el desgaste o afección del oído interno, y pueden resumirse en los siguientes casos:

  • Infección como por ejemplo la meningitis, el sarampión
  • Enfermedad de los vasos sanguíneos (enfermedad vascular)Lesiones varias en el oído interno por golpeos.
  • Tumores como neuromas acústicos.
  • Enfermedades inmunitarias.
  • Hipoacusias de la edad como presbiacusia.
  • Continuidad de sonidos de alta intensidad.
  • Afección vascular, es decir, de los vasos sanguíneos.
  • Enfermedad de ménière.

Esto hace que las personas que lo sufren tengan gran dificultad para captar los sonidos. Muchas veces les parecen extremadamente fuertes y no pueden seguir una conversación plácidamente. Igualmente son incapaces de permanecer en zonas de mucho ruido acústico. En definitiva, son muchos problemas como consecuencia de cualquiera de las causas anteriores.

Al final lo importante es mantener los oídos bien cuidados para evitar al máximo este tipo de síntomas: no parecen serios al principio pero la dejadez finalmente pasa factura. Y para ello es también relevante concienciarse mediante la información que te facilitamos en las redes sociales o llamando al 902 07 88 70. Puedes entrar en Facebook, las publicaciones de Twitter o las noticias multimedia de YouTube.

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